Estudié fotografía en la Escuela EFTI, donde descubrí que una imagen no solo captura, sino que revela. En EFTI aprendí a dominar la técnica, pero, sobre todo, a mirar con intención. Mi trabajo busca contar historias a través de la luz, el encuadre y el silencio de lo que no se dice. Me interesa la fotografía como lenguaje, como forma de detener el tiempo y darle sentido. En cada proyecto busco no solo mostrar, sino provocar. Porque una buena fotografía no se limita a verse: se siente, se recuerda. Ese es el camino que elegí y sigo.